La pedagogía se considera un campo científico, ya que va más allá de la simple observación
y descripción de los hechos educativos. En cambio, su objetivo es proporcionar una comprensión
integral de estos fenómenos mediante el empleo del método científico. Los principios y teorías
derivados de la investigación pedagógica no deben ser vistos como absolutos o predeterminados,
sino más bien con un grado de probabilidad o aleatoriedad.
Debido al desarrollo relativamente reciente de las Ciencias de la Educación, actualmente
se las considera en un estado de protociencia, o ciencia embrionaria. Esto a veces puede llevar a
confusión, ya que a veces se confunde la Pedagogía con una pseudociencia. El concepto de
pseudociencia se refiere a una colección de creencias o ideologías que algunas personas perciben
como de naturaleza científica. No obstante, es importante señalar que muchos autores no han
logrado distinguir entre investigación educativa y pedagogía experimental.
En general, los estadounidenses tienden a referirse a la investigación educativa, mientras
que los europeos suelen hablar de pedagogía experimental. A lo largo de la historia de la
investigación educativa, ha habido un enfoque en la pedagogía experimental. Sin embargo, a
medida que el campo ha evolucionado, ha habido un cambio gradual hacia la discusión de los
métodos de investigación.
Algunos autores, como J. Simon, Th. Simon, Dottrens y Mialaret, han hecho una clara
distinción entre pedagogía experimental e innovación pedagógica. La pedagogía experimental
implica actividades científicas cuidadosamente planificadas, controladas y sistemáticas. Requiere
la medición, el control y el establecimiento de leyes. Por otro lado, la innovación pedagógica se
refiere a la introducción de nuevos métodos de enseñanza y aprendizaje a modo de prueba. Es más
un arte que una ciencia y se puede ver en las contribuciones de figuras influyentes como Comenio,
Rousseau, Pestalozzi, Reddie, Desmolins, Claparéde, Ferrière, Kerchensteiner, Parkhurst,
Washburne, Frienet, Carl Rogers y los no- enfoque de orientación directiva.
El concepto de investigación educativa es increíblemente complejo y expansivo, por lo que
es difícil proporcionar una definición concisa. Numerosos individuos han intentado definirlo,
dando como resultado una variedad de intentos de definición. Algunos ejemplos notables incluyen
la afirmación de Best en 1972 de que la investigación educativa es un "proceso formal, sistemático
e intensivo que aplica el método científico de análisis". Travers, en 1979, lo describió como una
actividad enfocada en desarrollar un cuerpo bien organizado de conocimiento científico sobre
temas que interesan a los educadores. Kerlinger, en 1985, la definió como una investigación
empírica, sistemática y controlada que examina críticamente proposiciones hipotéticas sobre las
relaciones entre fenómenos naturales. Hayman, en 1979, vio la investigación educativa como parte
de las ciencias del comportamiento que tiene como objetivo comprender, explicar, predecir y, en
cierta medida, controlar el comportamiento humano. Por último, Sánchez V. en 1998 afirmó que
la pedagogía experimental engloba cualquier cuestión pedagógica que pueda ser explorada a través
de la experiencia.