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Los salones de clase y otros entornos de aprendizaje ahora fomentan el
desarrollo del conocimiento, así como nuevas formas de alfabetización mediática,
pensamiento crítico, sistemas, habilidades interpersonales y aprendizaje autodirigido
como resultado de la conversación actual sobre las habilidades del siglo XXI.
Por ejemplo, según Partnership for 21st Century Skills (P21), las siguientes
áreas clave son cruciales: materias básicas (como inglés, matemáticas, geografía,
historia y educación cívica); Cuestiones del siglo XXI (como conciencia global,
alfabetización cívica, educación para la salud, conciencia ambiental y alfabetización
financiera, comercial y empresarial); habilidades de aprendizaje e innovación (como
creatividad e innovación, pensamiento crítico y resolución de problemas,
comunicación y colaboración); y habilidades de información, medios y tecnología
(IMT).
El aprendizaje en grupo y por proyectos, que implica un trabajo colaborativo
basado en la indagación de problemas y cuestiones reales, es una de las principales
técnicas utilizadas para apoyar el aprendizaje de estas habilidades y conocimientos.
Las competencias y habilidades que los individuos deben desarrollar deben
incluir la personalización, la colaboración, la comunicación, el aprendizaje informal, la
productividad y la creación de contenido. Estas son las piedras angulares de cómo se
ve el aprendizaje en el siglo XXI. Asimismo, es posible desarrollar habilidades
interpersonales (proactividad, flexibilidad, responsabilidad, asunción de riesgos y
creatividad), habilidades sociales (cooperación, comunicación, amabilidad y empatía)
y habilidades de aprendizaje (liderazgo, organización, habilidades metacognitivas y
resolución de problemas, o cambiar la percepción que se tiene del fracaso y cómo se
responde ante él) es esencial para lograr altos niveles de desempeño en el lugar de
trabajo del siglo XXI. Si bien muchas de estas habilidades y conocimientos pueden
parecer contemporáneos, “no son nuevos, simplemente vuelven a ser importantes”
(Silva citado por Salas-Pilco, 2013).
Al menos diez organizaciones y comisiones internacionales, gobiernos,
consorcios privados e instituciones privadas han sugerido marcos y delineado las
competencias requeridas para enfrentar los desafíos del siglo XXI durante los últimos
veinte años. Los investigadores Dede (2010) y Salas Bilko (2013) comparan diferentes
marcos para determinar cómo evolucionan los sujetos con el tiempo y qué factores
comparten. Hay una serie de competencias y habilidades que deben tenerse en
cuenta, aunque no hay una estrategia sugerida para preparar a los jóvenes para el
siglo XXI. La complejidad de los diversos marcos varía, pero todos son útiles en la
situación particular para la que fueron creados. La comparación también enfatiza
cómo estas competencias y habilidades no están incluidas en los procesos de
aprendizaje actuales. Uno de los primeros marcos para identificar las competencias
requeridas en este siglo fue propuesto en el Informe Delors (1996), elaborado por la
Comisión Internacional de Educación para el Siglo XXI. Las cuatro perspectivas de
aprendizaje descritas en el documento principal de este informe (conocimiento,
comprensión, habilidades para la vida y habilidades para la acción) siguen siendo