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este punto de vista, la Argentina, que Sarmiento creรญa haber formado, quedaba al mismo nivel que
los Estados y los paรญses menos civilizados del mundo.
Generaciones civilizadas dejaron el orden colonial en su lugar. Intercambiaron la
obediencia a un centro de poder por otro. El antiguo bien corporal seguรญa vivo y lo establecieron
las colonias ibรฉricas que, como antaรฑo, exigรญan diezmos y daban de comer a los conquistadores
con Batlle Ordรณรฑez e Hipรณlito Yrigoyen. Esas personas formaron el nรบcleo del peronismo dรฉcadas
despuรฉs. Un grupo, la burguesรญa, como los precursores de una oligarquรญa, busca el desarrollo dentro
de los lรญmites de las nuevas posibilidades coloniales. El otro, el proletariado, trata de encontrar una
salida mรกs independiente en el nuevo marco colonial. El problema de esta situaciรณn es, como en
el resto de Amรฉrica Latina, la idea de que la gente estรก tratando de encontrar una identidad. Ya no
se trata de Echeverrรญa, Sarmiento y Alberti, sino de quienes son conscientes de la larga historia de
superposiciones culturales.
Para Leopoldo Zea, la disyuntiva entre civilizaciรณn y barbarie en la Argentina del siglo
XIX, y parecรญa dividir a la naciรณn que se estaba creando o se querรญa crear. A pesar de que Sarmiento
abogaba por la civilizaciรณn y la modernizaciรณn, la fuerza que puso en este intento amputador era
expresiรณn de la fuerza que quiso soterrar. Se menciona que se llegรณ a hablar francรฉs e inglรฉs, a usar
frac, pero el gaucho estaba debajo de la camisa de plancha, y precisamente se confirmaba un estado
de brutalidad circunstancial en apariencia, transformรกndose en material cultural lo que era
abigarramiento de las exterioridades de la cultura. Segรบn Zea, Martรญnez Estrada expresa que se
intentรณ ocultar la cultura popular y rural, y se dio prioridad a la cultura europea y urbana. Sin
embargo, Martรญnez Estrada tambiรฉn menciona que la fuerza que quiso soterrar seguรญa presente,
ademรกs que la cultura popular y rural seguรญa siendo una parte importante de la identidad argentina.
Eduardo Mallea, en un trabajo publicado en 1945 titulado "Conocimiento y expresiรณn de
la Argentina", habla de la realidad dividida de Argentina que la disyuntiva civilizadora habรญa
creado. Mallea expresa que la desarticulaciรณn es lo propio de Argentina y de Amรฉrica, incluyendo
la palabra. Segรบn Mallea, la Amรฉrica padece este drama, ya que toda la devorante fuerza de este
continente tiende con desesperaciรณn a la voz. Los hombres que nacieron en la Argentina se
encontraron con que en su paรญs todo dividรญa, todo era motivo de divisiรณn: la cultura dividรญa, la
polรญtica dividรญa, la codicia, el arte, la idea de nacionalismo. Una divisiรณn incesante que se reflejaba
en la literatura y en la cultura en general.
Continuando con Eduardo Mallea afirma que en la vida argentina es el hombre citadino el
que habla, mientras que el campesino calla. En Buenos Aires, se confrontan dos argentinas
antagรณnicas que estรกn definidas con mรกs fuerza que en cualquier otro punto del paรญs: la Argentina
que habla y la Argentina que vive, siente, se agita y piensa sumergida. La primera es visible,
mientras que la segunda es sensible y se desarrolla en secreto. La capital de Argentina muestra
como la ciudad civilizada, es atravesada por una realidad que ha pretendido ocultar. Mallea busca
expresar este mundo, algo que siente dentro, que adivina. Este mundo estรก bullendo y a punto de